
La Guerra
de las Dos Rosas fue una guerra civil
inglesa que duro aproximadamente 32 años. Fue un enfrentamiento entre
los miembros de la Casa de Lancaster contra los de la Casa de York entre los
años 1455 y 1487. Ambas familias descendían del rey Eduardo III de la Casa de
Plantagenet, por lo tanto ambas casas pretendían el trono de Inglaterra por
origen común. El nombre «Guerra de las Dos Rosas» o «Guerra de las Rosas», está
basado en los emblemas de ambas casas: la rosa blanca de los York y la rosa roja de
los Lancaster. Fue prácticamente una guerra entre primos.
Todo comenzó
cuando el rey Enrique VI de Inglaterra de la Casa de Lancaster se enfrentó al
tercer duque de York, Ricardo. Al saber que el rey tenía serios problemas
mentales, y aprovechando su debilidad militar provocada por la Guerra de los
Cien Años, el duque de York comenzó a reclamar el trono. Éste fue derrotado y asesinado en la batalla de Wakefield. Sin embargo, esto no puso fin a
la disputa. El heredero del duque fue nombrado rey y continuó la tarea de su
padre, por lo que la Guerra de las Dos Rosas enfrentó entonces a dos reyes. En
1483 los Lancaster buscaron el liderazgo de Enrique Tudor, conde de Richmond,
que más tarde sería Enrique VII de Inglaterra. Ricardo III, líder de los York, murió
en la batalla de Bosworh Field y esto le dio a Enrique Tudor, fundador de la
Dinastía Tudor, una vía libre hacia el
trono. Al año siguiente, Enrique VII se casó con la hija de Eduardo IV, Isabel
de York, uniendo a las Casas de York y Lancaster como muestra de paz. También
se unieron sus emblemas, formando la rosa de los Tudor.
La guerra
de las Dos Rosas provocó la extinción de los Plantagenet y debilitó enormemente
las filas de la nobleza, además de generar gran descontento social. Este período
marcó el declive de la influencia inglesa en el continente europeo y el
debilitamiento de los poderes feudales de los nobles. Esta guerra señala el fin
de la Edad Media inglesa y el comienzo del Renacimiento.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario